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OFTALMOLOGÍA EN ADULTOS MAYORES

Los ojos, como todo nuestro cuerpo, envejecen con el paso de los años. Es por ello que, al llegar a la tercera edad, aparecen problemas en la visión y se intensifican los ya existentes.  

El doctor Juan Pablo Cavada, Director médico de nuestra Clínica señala que “no hay mejor forma de prevención de las patologías visuales en los adultos mayores, que visitar regularmente a un oftalmólogo para realizarse controles periódicos, tengan o no síntomas de alguna dolencia”. Y agrega que “también hay aspectos generales que es bueno tener presente, como una buena alimentación, cuidar todas las patologías crónicas que puedan tener como hipertensión, diabetes u otras”. El doctor menciona también que hay ciertos hábitos que son nocivos para la salud de cualquier persona como el tabaquismo o el sedentarismo. “En general, tener una condición de vida saludable se sabe que es un aporte que, de alguna forma, previene algunas enfermedades del ojo”.

Frente al sol, nuestro especialista dice que “aunque la radiación aumenta en las estacione cálidas del año, es muy importante mantener la protección durante todo el año, evitando la exposición al sol y usando anteojos con filtro UV comprados en algún lugar serio que certifique que contienen ese filtro”.

Por su parte, el doctor, Mario Bahamondes, oftalmólogo especialista en cirugía refractiva, córnea y catarata de Clínica Puerta del Sol, explica que existen 3 patologías típicas en las personas mayores: Catarata, Glaucoma y Maculopatía relacionada con la edad.

CATARATA

Opacidad del cristalino que frecuentemente  afecta a las personas mayores de 55 años, aunque puede aparecer en cualquier etapa de la vida, por ejemplo, tras un traumatismo en el ojo, el uso de medicamentos como corticoides, la presencia de algunas enfermedades del ojo como la uveítis, padecer diabetes, vivir en una zona con mayor exposición a los rayos UV o incluso puede ser congénita.

Puede ser leve, moderada o severa y afectar cada ojo de manera parcial o total.

¿Qué tan frecuentes son las cataratas? El Dr. Cavada afirma que “en la medida que la población va envejeciendo, la probabilidad de tener una catarata significativa va aumentando. A los 80 años, al menos el 50% tiene una catarata significativa, que les afecta sus actividades diarias”.

Su principal síntoma es la pérdida de la visión, de forma gradual. Aunque no todos los casos son iguales, “las personas lo describen de diferentes formas: hay quienes dicen que ven como a través de humo o sencillamente dicen que ven borroso, les cuesta distinguir las caras de las personas o las facciones, les cuesta ver de noche, y otros dicen también que les cuesta mucho leer”.

Debido a que las cataratas es una enfermedad multifactorial, no hay tratamientos preventivos pero sí uno curativo: la cirugía, un procedimiento que consiste en la extracción únicamente de la parte opaca del cristalino. Para esto, se disuelve el cristalino por medio de la aplicación de ultrasonido, posteriormente se aspira el material disuelto y luego se introduce por una incisión muy pequeña un lente intraocular que adentro del ojo se despliega.

Por lo general, “las cataratas tienen que ser operadas cuando produzcan un impedimento visual que afecten las labores diarias”, asegura el Dr. Cavada.

GLAUCOMA

El glaucoma es la segunda causa mundial de ceguera y la padece el 3% de la población en la actualidad. Pero la Organización Mundial de la Salud proyecta un explosivo aumento en un plazo muy corto: En 3 años se va a más que duplicar la cantidad de afectados, llegando a los 11 millones en el mundo para el año 2020.

Esta grave enfermedad ocular es progresiva, y no da síntomas hasta que ya se ha iniciado el proceso de pérdida de visión. Etapa que no se puede revertir pero sí detener su avance si se detecta y se trata a tiempo.

“Se trata de una neuropatía óptica que está relacionada con el aumento de la presión intraocular. Es decir, dentro del ojo existe un líquido llamado humor acuoso que circula para que la presión se mantenga normal. Cuando el drenaje se ve obstruido, sube la presión dañando el nervio óptico. Puede manifestarse de distintas maneras: el más común es el denominado de ángulo abierto. Otros tipos son: el congénito; de baja tensión o de tensión normal; y el de ángulo cerrado”, asegura el doctor Bahamondes.

El glaucoma tiene una mayor incidencia en personas de más de 40 años. Una de cada 100 personas de esa edad lo padecerá. Pero a medida que aumenta la edad de los pacientes, el riesgo es mayor. De hecho, una de cada 10 personas de 45 años es candidato a tener glaucoma, cifra que no considera a los diabéticos que tienen un porcentaje de riesgo aún mayor de padecer esta enfermedad.

MACULOPATÍA

La degeneración macular asociada a la edad es considerada la principal causa de discapacidad visual en mayores de 55 años en países industrializados y la tercera a nivel mundial. Se estima que el número de personas afectada por esta enfermedad probablemente se duplique para el año 2050 debido al envejecimiento de la población en el planeta.

Es una enfermedad degenerativa progresiva que afecta a la mácula, la zona central de la retina que está ubicada en la parte posterior del ojo, que permite al ojo percibir detalles finos y pequeños, leer, reconocer caras, enhebrar una aguja o conducir. Cuando la mácula no funciona correctamente, las áreas del centro del campo visual empiezan a perder nitidez, volviéndose turbias y borrosas.

Entre los factores de riesgo está la edad, ser de raza blanca, tener ojos claros, el tabaquismo (que aumenta 3 a 4 veces el riesgo de adquirir la enfermedad), la exposición a la radiación solar, la hipertensión arterial y una dieta baja en vitaminas y antioxidantes.

Esta afección ocurre en dos formas, la seca o atrófica y la húmeda o exudativa. La forma seca se caracteriza por depósitos amarillos llamados drusen que se acumulan en la región macular y van produciendo atrofia de la retina. Se produce en alrededor del 90 % de los pacientes. La forma húmeda, que afecta al 10% restante, se acompaña de vasos sanguíneos anormales que crecen por debajo de la mácula, los que filtran líquido y sangre conduciendo rápidamente la formación de una cicatriz fibrosa, con destrucción devastadora del tejido nervioso de la mácula. Además, la forma seca, que usualmente es más benigna, se puede transformar en húmeda en 10% de los pacientes.

No existen tratamientos preventivos, pero  “la suplementación vitamínica puede ser beneficiosa para algunos pacientes con la forma seca. Para la forma húmeda los tratamientos con drogas antiangiogénicas han podido detener la progresión y en algunos casos recuperar visión”, aclara el doctor Bahamondes.

Estos tratamientos ofrecen mejores resultados en las etapas precoces de la enfermedad, cuando no se ha dañado irreversiblemente el tejido nervioso retinal. Por ello, es fundamental que las personas sobre los 50 años, que noten alguna alteración en su visión central, se realicen un control oftalmológico.