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Puerta del Sol 36, Las Condes, Santiago

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AFECCIONES DE UVEA Y RETINA

Uveítis:

Es la inflamación del tracto uveal, que puede comprometer sus porciones: Posterior, Intermedia y/o Anterior.

Uveítis posterior:

Hay inflamación localizada detrás del borde posterior de la base vítrea que va acompañado de dos síntomas frecuentes: “moscas volantes” y trastornos de la visión.

Uveítis intermedia:

Se caracteriza sobre todo por la alteración del cuerpo ciliar y los extremos periféricos de la retina. Los signos son infiltración celular del vítreo con o sin células en la cámara anterior y sin lesión focal en el fondo de ojo.

Uveítis anterior:

Se divide en iritis en la que se afecta predominantemente el iris, e iridociclitis en que se afecta tanto el iris como la parte anterior del cuerpo ciliar. Se caracteriza por fotofobia, dolor, disminución de la visión y lagrimeo.

Panuveítis:

Se afecta todo el tracto uveal.

La uveítis puede ser causada por lesiones externas a la úvea, o por microorganismos externos o propios del paciente.

Desprendimiento de retina:

Se separa la retina de la capa que le subyace: la coroides, lo cual puede ocurrir en forma parcial o total, causando un deterioro visual en relación al compromiso retiniano y a la consulta oportuna al oftalmólogo para su tratamiento.

Retinosquisis:

Es una alteración de la retina periférica en que se desdobla una de sus capas: la que contiene las células nerviosas (retina sensitiva), con la consecuente disminución visual por pérdida de la continuidad de la vía de transmisión nerviosa.

Edema macular:

Es la acumulación de líquido en las capas de la retina central, debido a la extravasación desde los capilares retinianos o, por la alteración de las uniones intercelulares de la capa del epitelio pigmentario.

Agujero macular:

Ruptura en la retina en su porción más central llamada Fóvea, debido a su delgadez y vascularidad fisiológica que la hacen más susceptible a dañarse.

Degeneración macular senil:

Frecuente en las personas de más edad, es una alteración retiniana caracterizada por la presencia de lesiones amarillentas, en un principio asintomáticas y luego causantes de déficit visual, provocadas por fallas en el funcionamiento excretor del epitelio pigmentario, con la consiguiente acumulación de desechos en esa región.